
En el suelo, el horno es el lugar donde se determina si se obtendrá o no un buen resultado en el proceso de producción. Una zona fría durante el ciclo de doblado hace que la superficie del vidrio sufra daños. Una prensa de laminación que funciona mal prolonga el tiempo necesario para completar el proceso, lo que reduce la eficiencia. Una distribución desigual del calor en el horno de temple genera estrés térmico, y esto hace que sea necesario separar las piezas dañadas. Hemos diseñado los elementos calefactores del horno de modo que eviten estas pérdidas desde el principio.
Lo importante, desde el punto de vista técnico:
Utilizamos elementos calefactores de cuarzo de onda corta. Estos elementos suministran calor rápido y controlable, además de tener una alta emisividad. La respuesta es medida en segundos, no en minutos, por lo que los puntos de ajuste pueden seguir la curva del proceso sin desviaciones. La densidad de potencia y la geometría de los elementos se adaptan a cada zona del horno: terminaciones simples o dobles, voltajes de 120–480 V, y longitudes personalizadas para ajustarse a las ranuras y soportes cerámicos existentes. La capa exterior de cuarzo permite resistir los shocks térmicos causados por los ciclos repetidos, manteniendo así la estabilidad del producto durante miles de horas.
La razón por la cual esto funciona en la práctica se debe a los procesos utilizados. En el proceso de templado, mantener una temperatura uniforme en toda la superficie del vidrio evita que este se deforme, y el enfriamiento se realiza de inmediato. No hay necesidad de esperar ni de adivinar. En el proceso de doblado, los elementos calefactores permiten alcanzar rápidamente la temperatura deseada, lo que mejora la precisión y la repetibilidad en cada doblez. En los procesos de laminación y secado de recubrimientos, la rápida respuesta de los elementos calefactores reduce la dependencia de la convección. Se reduce el consumo de gas, y la adherencia y curado del material permanecen constantes. El resultado es más vidrio de calidad por turno, menos consumo energético por pieza y menos interrupciones en el proceso.
Aquí hay algunas cosas que se aprenden de la manera difícil:
Las tolerancias de instalación son muy estrictas. Los elementos calefactores deben ajustarse perfectamente en sus soportes y alinearse con la geometría del reflector; cualquier desalineación provoca zonas calientes y frías en el vidrio.
Es necesario verificar la estrategia de control del horno. El ajuste del PID y la ubicación de los termopares son tan importantes como los propios elementos calefactores.
Se espera que haya un aumento temporal en la corriente eléctrica al arrancar el horno, por lo que es necesario verificar las capacidades del alimentador y del contactor. Además, es importante planificar las sustituciones durante los períodos de mantenimiento programados, para que la línea de producción continúe funcionando sin interrupciones.