
Dejen de reemplazar simplemente sus lámparas infrarrojas
La mayoría de las tiendas tratan las lámparas infrarrojas como si fueran bombillas comunes. Cuando una se quema o el borde del vidrio no está bien sellado, la reacción inmediata es pedir otra lámpara con la misma potencia y reemplazarla.
Lo vemos todo el tiempo. Pero aquí está el problema: reemplazar una lámpara sin averiguar por qué falló es como poner un parche temporal sobre el problema real. Están ignorando el verdadero problema.
El vidrio es selectivo
El vidrio no simplemente “absorbe” el calor. Dependiendo de su grosor o del revestimiento que tenga, absorbe la radiación infrarroja de manera diferente.
Las ondas infrarrojas de corta longitud penetran profundamente en el vidrio, mientras que las ondas de longitud media permanecen en su superficie. Si sus lámparas están ajustadas a la longitud de onda incorrecta, aparecerán puntos fríos en el centro del vidrio.
La tentación es aumentar la tensión eléctrica para forzar el calor a entrar en el vidrio. Pero no hagan eso. Solo acelerarán el deterioro de los filamentos de la lámpara.
Por qué venimos a su taller
Un folleto técnico es útil, pero no nos indica cómo la velocidad del transporte afecta el funcionamiento de las lámparas. Por eso preferimos ir personalmente a su lugar de trabajo.
Cuando estamos allí, buscamos algunas cosas específicas:
Primero, el gradiente térmico: ¿El calor llega uniformemente al vidrio, o hay picos anormales en los bordes?
Luego, revisamos los reflejadores: si están dañados u oxidados, es posible que pierdan hasta el 20% del calor generado. No importa cuánta potencia se utilice, si los reflejadores están dañados, la lámpara no funcionará bien.
También revisamos la potencia eléctrica: en las fábricas antiguas, la tensión eléctrica varía. Esos cambios pueden dañar los tubos de cuarzo. Queremos asegurarnos de que los controladores funcionen correctamente.
El peligro de usar más potencia
Parece lógico: más vatios en un tubo más pequeño significa una mayor eficiencia.
Pero eso genera una gran presión en el sistema de enfriamiento. Si el flujo de aire está obstruido, la lámpara deja de calentar el vidrio y comienza a calentar el marco de la máquina.
Es necesario encontrar un equilibrio entre la potencia y el sistema de enfriamiento, para no tener que gastar mucho dinero en reemplazar las lámparas cada seis meses.